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EL BAÑO EN EL MAR CON LAS TETAS AL AIRE
 
            Sobre la importancia del mar para la vida de la tierra nadie dijo nunca que el agua de mar curaba todos los males del hombre hasta que apareció un sabio francés llamado René Quinton, (1.867– .925). Tenemos mucha información sobre las terapias naturales, pero ninguna información sobre la terapia marina. ¿Pero acaso el agua de mar no es un medio natural?. Tanto lo es que de él dimana toda clase de vida vegetal, animal y humana.
            El Medio Marino es el ecosistema más importante de la tierra, que recibe de él su nombre de Planeta Azul. Sólo por su masa térmica (de calor o temperatura) y el poder calorífico de conducir y propagar el calor del agua constituye el volante de inercia, o sea de poder mover y modificar el estado de reposo del agua del Planeta. Sin él las noches serían polares, los días un horno y la vida imposible. Es un elemento vital que asegura la conservación de nuestro medio en unos límites tolerables para la vida.
            ¿Por qué cura el agua de mar? Es pues, aceptado universalmente que del agua de mar surgió la primera célula. La célula madre que dio origen a todos los seres vivos que hoy habitamos en la Tierra. Esa célula contenía en el ADN de su núcleo la sabiduría que ha ido transmitiendo a sus descendientes por medio de la información que tenía, y que sigue permaneciendo constante en el "sin tiempo" como testimonio del protagonismo de la biología en el origen de la vida. La biología -según el Dr. Vlés (1.997)- no es otra cosa que la ciencia del agua.
            Todos los organismos hemos heredado agua de mar. En un momento de la evolución, cierta clase de animales marinos se vieron obligados a emigrar a la tierra por desecación de su medio acuático, llevándose consigo en su medio interno su porción de agua de mar, y esta agua se ha ido heredando generación tras generación hasta llegar a nuestros días. Es decir que esa agua de mar también la hemos heredado todos los organismos vivos y permanece en nuestro medio interno. Por eso es que cada uno de nosotros lleva en sus venas un fluido salado que combina el sodio, el potasio y el calcio, en una proporción casi igual a la del agua de mar, y por eso es, que las lágrimas, las secreciones de la nariz, nuestro sudor, la orina y hasta nuestra propia sangre tienen un sabor salado.
            El agua de mar es disolvente, antibiótica y bactericida y así lo confirmó clínicamente el Dr. Georges la Fargué diciendo que el agua de mar es el mayor disolvente natural que tiene nuestro Planeta. Disuelve variedad de sólidos, líquidos y gases. Es antibiótico y bactericida hasta 72 horas después de haberla cogido. Prohíbe la proliferación bacteriana, eliminando las bacterias nocivas, y respetando las bacterias buenas. También es un nutriente y René Quinton fue quien difundió todos los fundamente, propiedades y leyes que explican como el agua de mar es un nutriente, pues entre los elementos esenciales para la constitución de los carbohidratos, las grasas y las proteínas, imprescindibles para la vida de los organismos, se encuentran el hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, manganeso, sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo, flúor, sílice y yodo.
            En cuanto a las vitaminas y minerales, si al organismo le faltan las vitaminas, todos sabemos que los minerales se pueden absorber, pero si le faltan los minerales, las vitaminas no se absorben. De aquí la importancia del plasma marino (agua de mar) que contiene todos los minerales de la tabla periódica de Mendelyev, en la forma de macro y micro nutrimentos infinitesimales (trazas) que permitirán la absorción de las vitaminas imprescindibles en los procesos enzimáticos de la célula.
            Con las vacaciones de verano la mayoría de nosotros acudimos a la playa a darnos un baño refrescante y así mitigar el calor que hace en estas fechas. Para la mayoría esto es algo habitual en vacaciones, pero es un acto que nos aporta más beneficios que la simple diversión o refresco. Los baños marinos son algo más que una tradición estival, y es que en el agua de mar se encuentran los 89 elementos esenciales presentes en nuestro organismo, además el placton contiene vitaminas y microorganismos que liberan sustancias antivirales, antibacterianas y hormonales. Todos estos nutrientes son fácilmente asimilados por nuestra piel mientras disfrutamos de un baño relajante.
            Los beneficios del agua marina ya se conocen desde la antigüedad, pues en Grecia se tomaban baños de agua marina por sus facultades curativas de las afecciones cutáneas, además de por ser un buen relajante. En la actualidad existen los tratamientos de talasoterapia, descendientes de los baños griegos en los que el componente principal es el agua marina. Los baños de talasoterapia son una buena solución cuando no podemos asistir al mar.
            En esta época tenemos la suerte de poder sumergirnos en el mar, y es que desde que llegamos a la playa nuestro cuerpo se nutre de los beneficios marinos. La brisa marina y la bruma oceánica son un spray natural muy rico en yodo que es un aliado perfecto para regular la glándula tiroides y nos permite tener un equilibrio en nuestro organismo. Además tiene un alto contenido en iones negativos que potencian los mecanismos de defensa de nuestro cuerpo. Respirar esta bruma es algo muy beneficioso para el organismo, pues se introduce en nuestros pulmones desde donde se extiende a nuestras células cargándolas de estos elementos.
            Pero no sólo eso, los baños en el agua marina son igualmente beneficiosos, pues el alto contenido en minerales, vitaminas, antioxidantes... son asimilados a través de la piel y enriquecen nuestro cuerpo de una manera extraordinaria. Y es que en el mar se encuentran todas las sustancias que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente. Es por esto que algunos médicos estén de acuerdo con la ingesta ocasional de agua marina por su gran aporte nutritivo.
            El agua del mar tiene una composición similar a la que tiene el plasma sanguíneo y es muy rica en oligoelementos, yodo, potasio, zinc, etc., que el agua dulce no posee. Estos oligoelementos son muy eficaces a la hora de tratar algunas enfermedades.Nuestra piel absorbe estos elementos marinos, mediante osmosis, cuando entramos en contacto con el agua del mar aprovechando todas sus propiedades. No debemos olvidar que el agua de mar tiene propiedades antibióticas y ejercen un gran efecto terapéutico. Pero sus beneficios son muchos, y es que los baños marinos son ideales para solucionar afecciones de la piel como la psoriasis, pues conjugar el baño marino con baños de sol ayuda a potenciar el efecto de las vitaminas como la D que se activa con el sol. Además, los baños marinos son eficaces para aliviar los dolores reumáticos y musculares, así como el estrés, problemas de circulación, varices, debilidad muscular, y puede llegar a corregir déficits nutricionales. También el alto contenido de magnesio del agua marina puede ayudar a calmar a personas que sufren problemas de ansiedad, es por esto por lo que los baños en el mar nos relajan tanto y son tan placenteros y ayudan a que descarguemos nuestra mente de la carga cotidiana. Y es que realmente la vida proviene del océano, y como fuente de vida está cargado de energía vital.
            En definitiva señalamos algunos de los beneficios del agua de mar
  • Debido a su densidad nos facilita la relajación muscular.
  • Mejora la capacidad respiratoria.
  • Ayuda en la eliminación de toxinas.
  • Mejora la circulación sanguínea debido a la presión.
  • Por su alto contenido en sodio es de gran ayuda en la recuperación muscular.
  • Cuando estamos en el agua somos más ligeros, por lo que el esfuerzo de nuestro corazón es menor.
  • Alivia dolores reumáticos y musculares.
  • Especialmente indicados los baños en el mar si padecemos de psoriasis.
  • Su alto contenido en magnesio es muy efectivo para ayudar a calmar la ansiedad.
  • Revitaliza los tejidos.
  • Equilibra y retrasa el envejecimiento de la piel.
            No sólo los baños en el agua de mar nos aportan beneficios, la brisa marina y los paseos por la arena también ayudan a nuestro organismos a mantenerse bien. El aire a la orilla del mar tiene unas condiciones muy especiales, pues está cargado de iones negativos generados por las olas del mar. Esta brisa cargada de iones negativos tiene un efecto relajante y antidepresivo.
           
 

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